• Miércoles 22 de febrero de 2012

    Karen Anzoategui o las aventuras de la identidad latina (Video)

    February 6, 2012 by  
    Filed under Consulados, Cultura

    Por Gabriel Lerner, escritor de AOL Noticias

    Los ojos de Karen son luminosos detrás de las gafas que lleva en nuestra reunión; brillan curiosamente. Es que está describiendo su vida y su obra teatral.

    Que en su caso son casi lo mismo.

    Karen Anzoategui escribió “Ser: L.A. vs. B.A.”, una obra de teatro donde ella es la única actriz, y donde desarrolla el tema de la identidad del inmigrante. Le llevó años.

    “Los primeros veinte minutos los hice después de un partido de fútbol entre México y Argentina, aquí en Los Angeles. Me llamó la atención que muchos me miraban con hostilidad porque yo andaba con una camiseta del seleccionado argentino. Quise entender esa cuestión de identidad; me daba cuenta de que había mucho para contar sobre nosotros como inmigrantes de la Argentina – o de cualquier otro país – aquí, en Los Angeles”.

    En el match deportivo se da un enfrentamiento que ella describe en “Ser”: “Desde el aire, basura, botellas y ropa interior sucia caen sobre nosotros. ¿Por qué no puedo festejar un gol argentino?… el público crece y amenaza… un taco llega volando, con tapatío”… y los aficionados mexicanos [dicen de los argentinos]: “No son latinos, pero sí son creídos”.

    Esa primera versión de la obra la presentó en una sala del Centro Disney en el centro de Los Angeles el año pasado.

    Entrevisté a Karen a mediados de enero en un restaurante típico mexicano en el Este de Los Angeles, un barrio que es el centro de la cultura mexicoamericana en Estados Unidos. Aquí, en Boyle Heights, es también donde se da el dramático final de la obra “Ser”, en un lugar, como dice el libreto, “donde las balas vuelan sobre las cabezas de los poetas”.

    Aquí hablamos de que somos espejos de culturas, especímenes de culturas.

    De que como pelotas de fútbol, nos patean de un país a otro.

    “Pero después de ese partido entre México y Argentina, en 2006 cuando las manifestaciones migratorias en Los Angeles yo salí otra vez a la protesta, en solidaridad, otra vez con la camiseta argentina”, comenta. Y en el libreto de su obra leo: “Iba por la calle con la casaca de la selección argentina, como si fuese a un partido. Y esta vez los mexicanos y centroamericanos que allí estaban me recibieron muy bien. Me dieron buena energía”.

    El fútbol aparece con su doble función. La primera, proque define el ser argentino (“¿Cómo me puedo considerar argentina si nunca fui a un partido?”) y la segunda, porque es el segundo idioma en común entre nosotros, los latinos.

    El futbol es como una diferencia que nos une. Como una rivalidad que nos hermana.

    Vi la obra “transnacional” de Karen, en el emblemático Teatro Macha de West Hollywood en el mes de noviembre pasado. Bajo la dirección de Che’Rae Adams y la dramaturgia de Reg E. Gaines, Karen agregó a los 20 minutos iniciales una hora más. Allí desarrolla no solamente su identidad de latinoamericana e inmigrante, sino también su identidad sexual.

    A la entrada, nos dirigían hacia los asientos, como parte del espectáculo, unas jóvenes actrices (Angela Imperial y Blanca Melchor) vestidas de referí; un anunciador que nos facilitaba ingresar en nuestra imaginación al mundo futbolero; otro personaje, en la voz de Carlos Alazraqui quien interpretó al oficial James García en “Reno 911″ en la cadena Comedy Central – tiene una voz dulce, varonil, llena de consuelo y de consejos. Es un personaje universal, pero le pertenece enteramente a Karen.

    El personaje es Diego Armando Maradona, el jugador de fútbol, entrenador de la selección nacional, el perfecto ícono de la argentinidad.

    Y en la voz de Alazraqui, Maradona le habla, la quiere, la consuela.

    “Cuando esa parte en tu corazón duela, solo tienes que acordarte de mí y allí estaré”… “no importa lo que me pase, te amo”, le dice, y ella explica: “Es que el fútbol está asociado con la masculinidad”, con la voz de un hombre.

    El fútbol es el alma de todo argentino. Aunque esté en el exilio. Y en ese eje Karen plantea los cambios de su identidad.

    Es una chica que en lugar de jugar a las muñecas quiere ir a ver el partido. “Escuchalo a tu hermano” – dice la madre – “el fútbol no es bueno, es malo… para los ojos”.

    Este fútbol, obviamente, es la vida que ella quiere vivir: la suya, la que elige, la que es diferente porque ella es diferente.

    “¿Por qué elegiste, dentro del tema universal del conflicto en la identidad del inmigrante, poner el tema de tu sexualidad?”

    “Y, porque es mi vida.”

    Es su vida, es cierto. En “Ser” se le contrapone la madre, para quien importa lo que está “bian” – aquí le llaman “politically correct” – con “lo malo”. Por este lado las chicas, por el otro los varones.

    La madre usa el fútbol como la antítesis de la femeneidad que demanda de la hija: “Tendrías que ponerte vestidos y no camisetas de fútbol. Papi se va a poner nervioso… y ensuciarte tanto… y a los chicos les gustan las chicas con vestidos”, y cuando le pide “Mami, ¿puedo ir al partido?”, contesta que “tengo una idea mejor, algo que a una nena de tu edad le gusta, vamos de compras”.

    Papi, el padre: un personaje enigmático, casi obtuso, casi secreto. En la obra de teatro, es un artista; es James Brown, el cantante negro de rythm & blues a quien Karen imita admirablemente, canción tras canción, mientras la audiencia ruge de placer. Es un padre James Brown que abusa de su madre y de sus hermanos también futboleros. Huyen de él, pero siempre aparece. Personaje amenazador y violento y encantador y magnético a la vez: “Honey’s baby. Me voy de gira. Tengo que hacer dinero en Bélgica, ahi sí que quieren a Daddy”.

    Dentro de esas relaciones, crece la protagonista de país en país, sin pertenecer, sin atracar, sin anclar, pero queriendo, queriendo…

    Anzoategui nació en Estados Unidos; vivió en Buenos Aires y volvió aquí para finalmente graduarse de la universidad Loyola Marymount en Los Angeles. En los últimos siete años es activista por los derechos de las víctimas de VIH/sida en Los Angeles con el Serra Project.

    “Es mi trabajo diurno”, buscarles casa.

    Entre los vaivenes de su vida creció también la trama dramática de “Ser”. Un relato que salta con los baches del camino, que se metamorfosea y se define cuando por fin, ya asentada en Estados Unidos, esta argentina conoce a una mexicana del barrio, y se gustan y seducen y atraen.

    “Ustedes los argentinos creen que son europeos y que lo saben todo sobre la vida”.

    ¿Cómo confrontar los prejuicios que tenemos de los otros inmigrantes, especialmente de otros latinoamericanos?

    “La única manera” – explica Karen en la entrevista – “de que los mexicanos nos acepten en Los Angeles es mostrarnos en una manera jocosa, light. Es una manera artística de mantener la audiencia”.

    ¿Cuál es el eje de “Ser”?

    “Mi obra es sobre la opresión que viven muchas mujeres. Suponen que una tiene que hacer ciertas cosas, en su rol de mujer. Mi abuelo no le permitió a mi madre ir a la escuela. Yo quería ponerme camisetas de fútbol y no me dejaban… por eso, el anunciador tiene voz de hombre”.

    El anunciador entonces es el símbolo del hombre que impone, decide, establece esquemas.
    “Pero cuando yo me acepto a mí misma, esa voz masculina, finalmente, finalmente se calla”, dice Karen.

    De manera exhaustiva, “Ser” recoge los símbolos de lo que es la Argentina para quienes viven en el exilio: cuando, yendo de compras con su madre encuentra a las Madres de Plaza de Mayo, a las extraordinariamente valientes madres y abuelas que semanalmente salían a denunciar la represión, pidiendo por la suerte de sus chicos, y la dieron a conocer al mundo, precisamente, en los días del campeonato mundial de fútbol de 1978 en Buenos Aires.

    El fútbol y Maradona, la represión militar y el Che Guevara, los apagones de luz y los Fabulosos Cadillacs, el mate y los taxis de Buenos Aires. Y la imagen del presidente huyendo en helicóptero de la Casa Rosada cuando se derrumbó la economía y el pueblo sitió la casa de gobierno.

    “Lo que desencadenó Ser fue el colapso económico argentino en el año 2001″, cuenta Karen, “toda esa corrupción”.

    ¿Y en el futuro? ¿Qué pasa después de “Ser”?

    “Quiero ser una artista itinerante (touring artist), en un ciclo artístico y comercial”.

    “El problema es que recortaron fondos a los artistas. En todas partes, se hace cada vez más difícil para un actor de teatro encontrar trabajo, a menos que como yo, cree su propio trabajo, escriba su obra, actúe en ella y la presente…”

    “Es casi imposible conseguir actualmente becas. Pero igual intentamos, viajamos, porque queremos hacer el arte”.

    Entre otros trabajos que Karen tiene en preparación hay una obra en la que explora la religión y la vida en una escuela de monjas, y que desarrolla en un taller con Luis Alfaro.

    Sí, porque Karen Anzoategui es una artista, una escritora con capacidad para presentar sus dramas, una actriz que crea sus propias palabras.

    Y desde mi puesto de escriba yo le doy la bienvenida y las gracias, por haber escrito nuestra versión de Un americano en París: un argentino en Los Angeles.

    Próximas presentaciones de Karen Anzoategui:

    El 12 de febrero, stand up comedy in Flappers Comedy Club en Burbank a las 7pm, domingo

    El 18 de febrero su personaje VISA, candidato presidencial, se presenta en South Coast Repertory Theatre en su serie SCRamble a las 10pm

    El 26 de Febrero presenta mi show en Arizona State University por Local to Global Justice a las 3pm en Nelson Fine Arts Center (FAC) Room 131, ASU — Tempe Campus

    Ser: L.A. vs. B.A. fue seleccionado para participar en el festival Downtown Urban Theatre Festival el sabado 24 de Marzo a las 830pm en Here Theatre in Soho, Nueva York.

    Sigue con episodios semanales en un canal youtube que graba con los cantantes Diana Mera y M’DELA: http://www.youtube.com/unanocheymedia

    Cimentan el voto salvadoreño en el exterior

    February 3, 2012 by  
    Filed under Consulados, Estados Unidos, Home Slider

    Por Rubén Moreno 

    El gobierno de El Salvador quiere recuperar la emisión del DUI (Foto: Rubén Moreno / LatinoCalifornia.com)

    Esta semana se han cumplido dos décadas desde que se pusieron fin a las hostilidades en El Salvador. Atrás quedaban 12 años de guerra civil que obligó a miles de personas a salir del país simplemente por sobrevivir.

    Se estima que 1,2 millones viven en el sur de California, es decir, el 40% de quienes radican en Estados Unidos, haciendo que esta área sea la que concentra el mayor número de salvadoreños fuera de su país.

    El gobierno de Mauricio Funes está apostando ahora por dar a todos ellos el derecho a votar desde el exterior, al reconocer los vínculos económicos que mantienen con el país. El año pasado, El Salvador recibió 3,600 millones de dólares en remesas, suponiendo el 18% de su Producto Interno Bruto.

    “Siempre hubo una promesa de que los salvadoreños que radican fuera del país pudieran votar, pero esa voluntad política nunca se tradujo en acciones concretas”, dijo durante una entrevista con Latino California el viceministro de asuntos para los salvadoreños en el exterior, Juan José García.

    “Entendemos que hay que darle a esta comunidad el espacio de participación que necesita, más allá del apoyo financiero”,  agregó.

    El gobierno de Funes se comprometió a que los salvadoreños en el exterior puedan votar en las elecciones de 2014, algo que en palabras de García “nos pone una presión en el tiempo muy fuerte”.

    Parte de la estrategia pasa por recuperar la emisión del Documento Único de Identidad (DUI) que dejó de otorgarse desde agosto pasado  “por razones de contrato con la empresa que lo extendía”.

    “Estamos listos con una propuesta ambiciosa para reactivar este proceso”, indicó García, quien no pudo dar más detalles porque aún debe ser aprobada, aunque confía en que el DUI eche a andar de nuevo tan pronto como el próximo mes.

    Junto a esto, existen las intenciones de “lanzar una campaña agresiva de registro de salvadoreños en el exterior”, para cumplir al pie de la letra lo que dictan las regulaciones de la Convención de Viena que obligan a los países a llevar un conteo de sus ciudadanos que radican más allá de sus fronteras.

    “Muchos países logran un registro bastante exacto, pero nosotros no tenemos esa cultura porque los salvadoreños nunca llegan a registrarse a los consulados”, comentó el viceministro. “Queremos tener la noción de cuántos salvadoreños son mayores de 18 años, que tengan el DUI y estén dispuestos a votar”.

    El viceministro de asuntos para los salvadoreños en el exterior, Juan José García (derecha), habló con Latino California sobre los esfuerzos de su país por otorgar el derecho al voto a quienes radican fuera (Foto: Rubén Moreno / LatinoCalifornia.com)

    De acuerdo con García, según algunos sondeos el 48% de los salvadoreños que radican en Estados Unidos “está muy interesado en votar en las próximas elecciones”, y cerca de un 60% está “muy o algo interesado”, en sufragar.

    “Son datos muy alentadores”, señaló. “Hay un alto interés en poder votar porque muchas personas tienen aún vínculos con el país, así sea que tienen negocios allí, una casa o familiares”.

    Si las encuestas se cumplen, García señala que el voto en el exterior podría ser clave para decidir el ganador de las elecciones, ya que de los tres millones de salvadoreños censados en el padrón electoral suele votar un 60%.

    “Recordemos que Mauricio Funes ganó las elecciones con un margen de 55,000 votos más que ARENA¨, apuntó. “Eso hace pensar que el voto en el exterior puede ser determinante”.

    Sin embargo, una cosa pueden ser los planes que tenga el gobierno y otra muy distinta la realidad con la que se encuentren. Por eso el gobierno de Funes quiere evitar que se hagan esfuerzos en balde.

    “Estamos aprendiendo de otras experiencias no alentadoras como fue la mexicana en las elecciones anteriores, donde solo votaron 40,000 mexicanos desde el exterior”, dijo García. “Queremos ver dónde estuvieron las trabas, pero también aprender de otras experiencias exitosas como la de República Dominicana”.

    “El voto en el exterior en sí es un fenómeno complejo porque hay muchos conflictos e intereses. Por eso necesitamos el apoyo de todas las fuerzas de gobierno y agentes sociales para establecer consensos y propuestas que nos lleven a un feliz término”, agregó. “Pero no hay oposición. Todos estamos a favor. Es uno de los pocos fenómenos que ha logrado un consenso amplio”.

  • Agencias

  • Diarios

  • Semanarios

  • Televisión

  • Periódicos de América